Ya soy MARATONIANO (IV). La reflexión.


El MARATÓN desde otro punto de vista

Desde el ámbito profesional, como educador social en el ámbito de la animación sociocultural, he reflexionado en repetidas ocasiones sobre el concepto de participación y mira por donde que ahora ya tengo un Diploma oficial  de  participación en mi primer Maratón.

Las sensaciones, a pesar de que ya han pasado unos cuantos días, siguen siendo de enorme satisfacción, no solo por el éxito que supone el cruzar la linea de meta tras 42 Km de esfuerzo, sino también, en gran medida, por el proceso de implicación y trabajo desarrollado en los últimos cuatro meses para conseguir culminar la aventura.

Está claro que participar no es asistir, participar es implicarse y ésto  es así, tanto en un maratón como en los procesos socio-educativos o en la vida misma.

Para sentirse orgulloso con la gesta no basta con acudir, hay que implicarse con dedicación durante un largo periodo de tiempo, que requiere esfuerzo por parte del corredor y mucha paciencia por parte de la familia y personas cercanas. Al cruzar la línea de meta además de colmar una parte de ego personal, no puedes evitar recordar a las personas que han estado a tu lado durante toda la preparación, apoyando y animando en los momentos buenos y en los menos buenos, en los que te asaltan las dudas sobre si conseguirás el objetivo y te preguntas quién me mandaría a mí meterme en ésto.  ¡Gracias por vuestra paciencia!

Esa implicación, requiere conjugar tres verbos:

  • Querer: que hace referencia a la motivación.
  • Saber: que se concreta en lo que debes aprender, formación.
  • y Poder: que se refiere a la necesidad de organización tanto de tus elementos interiores (sistemas músculo-esquelético, cardio-respiratorio, nervioso, etc) como los elementos externos (organización de tiempos y espacios en el contexto familiar, social y laboral)

Desde los planteamientos de la animación sociocultural hay consenso en señalar que para posibilitar la participación resulta necesario impulsar procesos de motivación (querer participar), formación (saber participar) y organización (poder participar).

Tanto en los procesos sociales como en la participación en una maratón, la motivación juega  un papel importante. No siempre querer es poder, pero está claro que si no se quiere es muy difícil que se pueda.

La organización, como elemento posibilitador o dificultador de los procesos de participación resulta decisiva a la hora de alcanzar los objetivos deseados tanto en la vida cotidiana como en los retos deportivos.  La necesidad de una adecuada organización debe basarse en la motivación para superar el reto, pero requiere contar con los recursos personales, físicos y mentales (internos) y sociales (externos) que nos permitan afrontar el objetivo con ciertas garantías de éxito.

Tanto la motivación como la organización-capacitación pueden y deben aprenderse.

La formación adecuada es pues otro de los condicionantes necesarios para conseguir alcanzar la meta. El cuerpo debe aprender a moverse de una forma eficiente en un espacio y durante un tiempo concreto y la mente debe aprender que debe ser ella la que dirija el proceso cuando el desgaste haga mella en la eficiencia biomecánica corporal. Los entrenamientos, como unidades de aprendizaje deben prestar atención tanto al cuerpo como a la mente ya que ambos van a jugar un papel clave en la consecución del objetivo.

La verdad es que durante los entrenamientos no pensaba en nada de esto, pero ahora me doy cuenta que preparar un maratón tiene una gran paralelismo con nuestra implicación como ciudadanos en los procesos sociales.

YA SOY MARATONIANO, y ahora que?

Pues ya veremos, pero todavía quedan muchas cosas por mejorar…

Al principio, la Tierra estaba llena de fallos y fue una ardua tarea hacerla más habitable. No había puentes para atravesar los ríos. No había caminos para subir a los montes. ¿Quería uno sentarse? Ni siquiera un banquillo, ni sombra. ¿Se moría uno de sueño? No existían las camas. Ni zapatos ni botas para no pincharse los pies. No había gafas para los que veían poco. No había balones para jugar un partido; tampoco había ni ollas ni fuego para cocer los macarrones; es más, mirándolo bien, tampoco había macarrones. No había nada de nada. Cero tras cero y basta. Sólo estaban los hombres, con dos brazos para trabajar, y así se pudo poner remedio a los fallos más grandes. Pero todavía quedan muchos por corregir: ¡arremangaos, que hay trabajo para todos!

Gianni Rodari

(“Historia Universal” en Cuentos por teléfono)

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2 respuestas a Ya soy MARATONIANO (IV). La reflexión.

  1. Risco dijo:

    Me ha gustado mucho tu blog. Muy interesante lo de los geles en la maratón.

  2. paco gacela dijo:

    Felicidades por ser maratoniano. saludos.

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